Felipe hizo sus maletas para partir. Dentro de ellas, llevaba los sueños de su vida, la esperanza de ser más feliz. Dentro de sus maletas, llevaba lo que más había amado, y lo que más había odiado, llevaba años de felicidad, y años de amargura. Dentro de sus maletas, llevaba el amor y el desamor, la rabia de no ser quien debía ser, y la angustia de no ser feliz. Dentro de sus maletas, llevaba noches enteras de melancolía…llevaba la tortura del engaño, y la frustración de lo no cumplido. Dentro de sus maletas, estaba Carolina, amarrada de pies y manos con su rostro amoratado, y sus ojos abiertos, más abiertos que nunca.
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