Te
conocí rápidamente, no tomé conciencia de cuánto lo hice hasta que pasó el
tiempo sobre mis hombros. Luego me miraste y dijiste: “te ves hermosa”. Tomé la
copa de vino en mi mano y la bebí de un sorbo hasta el final, sin respirar. Sostuviste
mi mano en ese instante y volviste a sonreírme, ya sabes lo que provocas cuando
sonríes, con tus labios enrojecidos, tu dentadura perfecta y el efecto de las
uvas fermentadas en mi cabeza. Me levantaste de esa silla, de esas sillas nos
levantaste a ambos y pusiste algo de música en tu celular. Me envolviste con
tus brazos fuertes y no tuve otra opción que rodear tu cuello con los míos. Una
lágrima quiso salir de mi ojo izquierdo, pero la detuve para que no fuese mal
entendida. Una melodía cursi comenzó a sonar y nuestros cuerpos siguieron el
vaivén esperado. Luego un beso, luego otro, una caricia y otra, y otra. No es
la primera vez que lo hacemos, ya son años, amándote con cada parte de mi ser. Pellízcame,
quiero saber si esto es real, si es que en verdad se pueden tocar los sueños, y
tomar la felicidad. Quiero saber si todas las canciones tristes pueden escaparse
volando entre nuestros cuerpos para dar paso a la plenitud de amarte todo lo
que me queda de vida.
Cuentos cortos, muy cortos
jueves, 3 de mayo de 2012
Dentro de mi
Explorar
en lo profundo de tu ser, ha sido el más cruel de mis deseos desde que sé qué
es desear. No consigo dormir sin pensar en ese macabro segundo de saciar mis
más oscuros pensamientos. Luego que lo pienso, siento esa extraña calma que me
dice que puedo soñarlo, pero no tenerlo, pero al menos puedo soñarlo. Dime que
podré tocarte, dime que lo harás tú también, dime que podré sentir hasta lo
último de mis entrañas tu incandescente sentido de la pasión. Dime que podré,
dime que podrás...dime que harás de mi un simple objeto y lo tomaré, dime que
tu calor podrá ahogarme en ese segundo exacto en que mi cuerpo grite de locura
y ardor cuando estés dentro de mí y yo abrazándote con mi aliento.
lunes, 30 de enero de 2012
Tu cuerpo
Te amo tanto, que no se cómo tenerte siempre conmigo, ya no puedo más con tu lejanía, quisiera no despedirme nunca, ni para dormir. Ya se convirtió en algo más que amor, te deseo sobremanera y no es suficiente poseer tu cuerpo solo en ocasiones, lo quiero siempre con una añoranza que no entiendes, que no puedo explicar.
Y de tanto pensar, hemos llegado a esto… mi amor. ¿Por qué me miras así?, si sabes que te amo, y lo hago porque ya no puedo más de amor, no quiero que nadie más te mire, que nadie más te toque. No llores, estarás siempre conmigo, ¿no lo deseas tú también?...ya siento ese sabor metálico entre mis dientes, no puedo describir la excitación que me embarga, poco a poco estás dentro de mi, no sufras…será solo un momento…después de eso, para siempre juntos, para siempre.
viernes, 27 de enero de 2012
Ajustado
Sentía que moría con cada paso que dabas. Ya comenzaba a faltarme el aire cada vez que te apegabas más a mi… y esa sensación extraña de que necesito que cumplas tu misión, aunque en el camino me cueste un par de lágrimas. Me ahoga tu presencia en mi espalda, pero te necesito ajustado a mí, como pocas cosas. De pronto, una mordida, una sutil mordida que me dejó amoratada, arrugué mi rostro en señal de dolor, pero no podía detenerse.
Finalmente cumpliste tu cometido…ahí estas, llegaste al final del camino, aunque el camino no fue fácil, ahora tengo una sensación de alivio, mezclado con un poco de incomodidad, ya que el vestido me aprieta, y tengo incrustado un cierre en mi espalda
martes, 24 de enero de 2012
Un trozo
Estaba en silencio, en un silencio tan profundo que el aire parecía un temporal. Te miré para recordarte con ese rostro enrojecido, lleno de furia, con esa humedad que llevas desde que te vi por vez primera. Creíste que te olvidaría, que te dejaría tirado congelándote. Déjame que te explique, que mientras tengo el filo en la mano, escribo este cuento, este cuento sobre el fin de tus formas. Mírame antes de escribir esta última línea, antes de acercarme a ti y cortarte en mil pedazos, y hacer la mejor carne a la olla de mi vida.
viernes, 20 de enero de 2012
El inicio del fin
Ese día comenzó todo. Entre ríos de sangre, desperté y lloré amargamente. Miré hacia todos lados y no entendía nada. Fue una tortura. Quería huir, volver de donde había venido, pero era imposible. Unas manos extrañas me tomaron rápidamente mientras yo seguía empapado en sangre, y entonces, dejé de respirar solo para protestar. Todos comenzaron a correr a mi alrededor, luego me di cuenta que no podía controlarlo y no podía respirar en verdad. Sentí un llanto desesperado, una voz ronca que gritaba por ayuda, y yo, yo casi no veía, pero estaba contento, pues todo empezó a oscurecerse, tal cual como era antes de venir aquí, a este lugar lleno de luz. Este fue el día en qué nací, el mismo en que morí.
Miedos recíprocos
Él: No encuentro un lugar apropiado para esconderme, tengo mucho miedo de ella
Ella: Me da pánico que esté aquí en casa, ojalá no me lo tope
Él: voy a comer un poco, y volveré a mi escondite. Si supiera cuanto miedo le tengo, apenas la veo se me paran los pelos, sé que me odia, aunque yo no le he hecho nada.
Ella: Hasta cuando tendré que soportarte…trataré de estar lo menos en casa posible, ya que tu presencia me da terror. Casi no puedo dormir por tu culpa, me das pánico, siempre pienso en que puedo encontrarte de noche por ahí, no sabría que hacer ni como reaccionar.
Él: Creo que ya llegó, correré para que no me vea. Es enooorme!!!...no quiero morir
Ella: Llegó la hora de enfrentarte, morirás…encontraré tu cadáver, y te lanzaré a la basura…aunque me des asco, te miraré y te olvidaré para siempre, ¡maldito ratón!
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